Archivos diarios: 08/11/2019

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Valeria Lukyanova, se sometió a cirugías plásticas hasta parecerse a la muñeca.

Como cirujano plástico en Bilbao aplaudo la decisión de Instagram de eliminar los filtros fotográficos asociados a la cirugía estética, ya que entre los más jóvenes producen una desconexión con la imagen que tenemos de nosotros mismos y la realidad. Principalmente son niñas y mujeres las que reciben una imagen distorsionada de sí mismas que disminuye su autoestima y desean someterse a tratamientos estéticos que las identifiquen con la fantasía absurda de dichos filtros.

Instagram incorpora en su cámara una serie de filtros, algunos divertidos e inofensivos, como adornar selfies con orejas de gato, pero hay una serie de ellos que intentan imitar los efectos de la cirugía plástica hasta el esperpento, como el filtro Bad Botox que aumenta los labios drásticamente, otros con mejillas y nariz diferentes a la suya, que utilizados con frecuencia pueden crear una desconexión entre el cerebro y la propia imagen corporal, es por eso que Instagram ha decidido dejar de ofrecer estos filtros que imitan los efectos de la cirugía plástica.

Spark AR es la plataforma que utiliza Instagram para desarrollar este tipo de efectos poco realistas asociados a la cirugía estética, ha decidido que eliminará estas herramientas de su galería. Todavía se puede jugar con efectos divertidos, como pecas falsas, orejas de animales, tocados de flores y similares, pero eliminar el resto es un pequeño paso para minimizar el rápido aumento en las demandas de jóvenes que buscan procedimientos estéticos para parecerse a las versiones filtradas de ellos mismos.

Los resultados de un estudio realizado entre 118 mujeres de entre 18 y 29 años que usaban intensamente las redes sociales, mostraron que ver imágenes de mujeres que se habían sometido a mejoras estéticas afectaba al deseo de las mujeres jóvenes a someterse a una cirugía estética porque se encontraban insatisfechas con su apariencia real con respecto a los modelos que seguían.

Eliminar estas herramientas que modifican el aspecto es un pequeño paso que requiere la implicación de la familia en reforzar la autoestima de los hijos y, también, de los médicos y cirujanos plásticos para hacer un diagnóstico responsable de cada caso.